02/08/2011
pensar no puede hacer tanto daño : Somos Ignorantes por Naturaleza
A mis 15 años, todas las personas que yo conocía cabían en un papelito que aunque arrugadito y doblado en 4, cabía sin problemas en mi billetera; en ese papelito yo almacenaba sus nombres y teléfonos locales; eran si acaso 40 personas, con un dato cada una: su teléfono, el teléfono de su casa. La vida era simple, yo las conocia a todas, ¡por eso tenía su teléfono!, eventualmente ¡hablaba con todas ellas! y a más de la mitad, los veía en persona.Actualmente mi libreta de direcciones contiene 11 000 personas (muchas de las cuales ya ni se quiénes son ni cómo llegaron ahí) cada una con teléfono de casa, tlf celular (a veces varios), email, email secundario, messenger, facebook, twitter, pin, pon y pare Ud. de contar.
Uno se pregunta: y cómo hace uno para manejar 11 000 contactos ? .
La respuesta es: NO, no se puede.
Estamos "diseñados" para ignorar la mayor cantidad de datos que percibimos, todo en pro de lograr enforcarnos en los elementos que nos permiten la supervivencia. Nuestro cerebro dedica más actividad a las tareas de enfoque que a las tareas de recopilación o aprendizaje de cosas nuevas.
Incliuso cuando nuestra supervivencia no está en juego, funcionamos de esa forma: somos especialistas en IGNORAR estímulos y enfocarnos en un pequeño porcentaje de ellos, estrechamente relacionados con nuestros intereses, primero los básicos: supervivencia y apareamiento, y luego los más abstractos: reconocimiento social, apegos, etc.
Cualquier persona mayor de 30 años ha podido notar como de forma progresiva, las nuevas generaciones parecieran comportarse cada vez mas superficial y automáticamente, muchos se quejan de "los jóvenes de hoy día", tildándolos de "tarados autómatas en busca de diversión y sexo"... o algo por el estilo.
Nos hemos visto tentados a reflexionar al respecto en base a premisas que nos anuncian que ésto es una mera ilusión causada por el envejecimiento de quienes emiten dichos juicios contra los más jóvenes, ya que desde los inicios dela historia hemos leido sobre vejetes amargados que se quejan de sus sucesores clamando que el fin de los tiempos está cerca, que " ya nada puede estar peor", que " las cosas no son como solían ser" y que " ya no hay respeto".
Sin embargo, tomemos en cuenta lo siguiente:
1.- De forma exponencial, la canitidad de información (estímulos, personas en nuestro circulo social, publicidad, internet, smartphones, etc.) a la que nos vemos expuestos, crece día día. Y esto ha venido siendo así desde los inicios de la historia: Cada vez más, las personas deben lidiar con cada vez más información.
2.- Estamos genéticamente diseñados para "apartar" de nuestra atención la mayoría de los estímulos para enfocarnos en sólo un pequeño porcentaje de ellos, los que nos resultan más importantes.
3.- A mayor cantidad de información, cada vez se vuelve más difícil discriminar, elegir, organizar, analizar los diferentes estímulos que literalmente nos bombardean. En el mejor de los casos los obviamos y ya, pero ésto no es lo más frecuente.
4.- El verdadero problema es que toda esa gigante cantidad de información que nos llega pero que "ignoramos" en realidad no la ignoramos por completo, sino que se cuela a nuestra mente en forma de una telaraña intrínseca, muy muy confusa, desorganizada y extremadamente densa de ideas y emociones sin sentido, sin utilidad, sin principio o fin. Es como una especie de "sobrecarga del subconsciente" que en el mejor de los casos confunde, obnubila, desmotiva, desubica y sobre todo: paraliza.
No es una ilusión
Nos estamos confundiendo cada vez más; sumidos en una tormenta de datos, contactos, fotos, videos, páginas web, redes sociales, mensajes privados, cada vez más perdemos el control sobre qué cosas hacemos nuestras y qué cosas nos obnubilan. La realidad se está transformando en una experiencia irreal, onírica, adquiriendo un velo de fantasía inconsecuente, soledad y entumecimiento.
El creciente flujo de información al que nos exponemos hace que cada vez sea tan más difícil convertirse en una persona "centrada", sensata y coherente, socialmente cálida, consciente de su entorno y... feliz.
Despierta
Préstale atención a la cantidad de información que recibes, regúlala. Concientiza qué ignoras y a qué le prestas atención.
Controla y reduce tu círculo social, fomenta relaciones de calidad, en vez de coleccionar avatares de amigos que no son ni siquiera conocidos.
Aprende a desprenderte de todo por momentos. Controla cuándo te conectas y cuándo te desconectas.


